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SOBREVIVIR.

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No han salido las cosas como quería. Casi nunca lo hacen. El dolor se impone como las sombras que habitan las paredes de los castillos encantados.  Llegados a este punto lo mejor es vivir la derrota, acariciarla, no renegar de ella, disfrutar del vértigo de esta montaña rusa que sólo tiene cuestas abajo.  Fragilidad, esa sería la palabra de este año. Saber que tu vida puede cambiar en cualquier mínimo detalle: un estornudo, una tos, un par de equis en las casillas adecuadas. Tu vida depende de la raya roja de un test de antígenos, y eso, es demasiada inconsistencia.  No recuerdo un año tan mundano, tan alejado de la poesía. Hago balance y han sido muy pocos los versos que he leído. A medida que pasa el tiempo se van borrando de mi memoria las palabras que alumbraban los caminos oscuros por los que transito, ya ni siquiera logro recitar un poema como antes.  Es una buena metáfora, siempre la cuento cuando alguien me pregunta: Estoy en medio de un mar tormentoso, alta ...

HOSTIAS EN SENTIDO CONTRARIO.

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Voy a la gasolinera antes de ir a trabajar, es temprano, el sol comienza a despuntar evaporando la escarcha de una noche de octubre.   Lleno de 95, por favor.  Cuando el empleado coge la manguera del surtidor, veo en el marcador que por cada litro de combustible tengo que pagar 1,50 euros. El depósito aún no se ha llenado cuando le digo que pare. Los números sobrepasan los 50 euros. Es demasiado.  ¿No hay nadie que se queje por los precios? Le digo al dependiente.  Me contesta que no, aunque cree que son abusivos. Hace un año me sobraba con un billete de 50 para llenar el depósito, hoy la aguja ni se acerca al máximo con ese billete. Hace un año mi sueldo era el mismo que el que tengo hoy.  Antes de despedirme, el dependiente me dice que la gasolina está cara pero que lo que sobrepasa los límites es el precio de la luz, e intenta venderme un contrato de luz en nombre de la empresa de gasolina.  Cuando termino de trabajar voy al supermercado. Lleno el c...

ADIOS VERANO.

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  Antes de la llegada del verano, allá por mayo y durante muchos años, siempre me prometo que este será el verano de mi vida, que descansaré y me iré de vacaciones, que comeré bien, que dedicaré tiempo para mí.  Luego la cosa se complica.  Desde los veranos de mi no tan despreocupada niñez, creo que no tengo un verano realmente feliz, siempre ocurre algo, no sé, he de trabajar más de la cuenta, problemas familiares, apuros económicos, un bache, una zancadilla, en fin, lo de todos los años. Y lo digo ahora que se acaba uno de los veranos más importantes de mi vida, quejarme sería un sacrilegio. Pero me retrotraigo a los veranos que pasé en el pueblo, lejos de todo y de todos, en los que mi única preocupación era mantener firme el manillar de mi bicicleta para no chocar y rasparme las rodillas. Si la falda de una niña me despistaba y caía de mi bicicleta, siempre estabas tú para curarme las heridas. Ahora, lo que tengo que mantener firme es el timón de mi vida, las caídas d...

LO QUE VEO MIENTRAS ESCRIBO.

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        Hay un tipo vestido de negro que fuma apoyado en la pared, está despeinado y tiene una mano en el bolsillo, yo diría que espera a alguien o tal vez sólo piense en los amores pretéritos que al igual que el viento de hoy le dejaron el pelo revuelto. Una pareja mira el escaparate de la librería que tengo a mi derecha, él señala el cristal con el dedo índice de la mano izquierda, ella apoya con suavidad la mano en el escaparate mientras flexiona una rodilla en una actitud trémula por el frío, o por los libros que quiere tener, qué sé yo. Dos chicos observan desde una ventana, el primero sostiene una taza de café, logro distinguir una sonrisa entre su barba, el segundo le sonríe a mi mirada. La torre Eiffel al fondo, difuminada por la luz de la mañana. Un perro olisquea la esquina del edificio que queda a mi izquierda, en el primer piso hay un gato, negro y diminuto, mofándose de los perros y sus dueños, esclavos de horarios y correas, ignorantes de los beneficios...

ÉMULOS Y FANTASMAS.

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 Querido futuro lector/a.  ¿Cómo convencerte de que gastes 16 euros en mi libro y además lo leas? Cuando un amigo tuyo o un conocido abre un negocio en el barrio, una frutería pongamos por caso, tú vas a comprar la fruta a ese negocio, por ayudarlo y no dar el dinero a una gran superficie extranjera. Sí, ya sé que en el Carrefour trabaja mucha gente, pero créeme que están más protegidos que un autónomo que empieza en el mundo empresarial. El frutero de tu barrio se la ha jugado montando un negocio para sobrevivir, paga renta, impuestos, seguros sociales, autónomos, e incluso puede contratar a alguien para que lo ayude en sus tareas. Si tú no compras en la frutería pequeña de tu barrio, el negocio echará el cierre, en cambio si no compras en el Carrefour, el Carrefour seguirá estando allí, porque es una gran superficie y siempre tiene clientes, es inevitable.  En la Literatura pasa lo mismo. Apoyando al escritor de tu barrio harás que se haga fuerte, que siga escribiendo, ...

UN LIBRO DE LA ESTANTERÍA.

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        Estoy en un barco, navegando por los confines de este mundo, busco una ballena blanca que me muestre el éxito de mi escritura. Cruzo el puente sobre el Drina chocando mi hombro con moros, cristianos y judíos. Las habitaciones del hotel de los inválidos de Paris son amplias y tienen corredores hermosos, lo sé porque he estado allí con Phillippe Lançon y su cirujana Chloé. Viví en un mundo de excesos con Walter Arias, aprendiendo que la vida no es más que una sucesión de fracasos elegidos. Sobre la belleza y la locura conversé con la madre de Delphine de Vigan, estábamos en una reunión familiar, ella fumaba, echando el humo en la cara de la muerte. Oigo el timbre de Robert Neville cuando su mujer muerta quiere regresar a casa. Paseo con Cellini por Florencia, él me habla de dos chicas que pasarán por aquí muy pronto, una es pintora a sueldo de una plaza, la otra tiene los ojos de Medusa. Soy un niño que lee en clase escondiendo su libro favorito bajo el pupitre...

VAGAR POR EL DESIERTO.

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 Te levantas, te duchas, te cepillas los dientes, desayunas, abres Facebook, ves las noticias, las fotos de tu vecino que ayer hizo una fiesta, sientes envidia, 13 niños han muerto bombardeados en Palestina, un meme divertido, un vídeo del programa que te perdiste anoche, unos cuantos anuncios basados en lo que buscas por la red, cierras Facebook y te vas a trabajar. Cuando vuelves estás cansado, hablas lo justo con tu familia, comes algo, chateas con tu amigo, quizá un cotilleo, quizá una discusión sobre política apoyada en noticias falsas, quizá una foto que muestre tus manipulados ideales, ha sido un día de mierda así que te pones a ver el catálogo de Netflix, media hora después te duermes con el mando de la mano.  Y sí, han asesinado a 13 niños en Palestina, pero a quién le importa ¿verdad? Están lejos, muy lejos, sólo podemos opinar sin tener el más mínimo conocimiento de lo que ocurre en aquel país lejano y hostil, opiniones contrastadas y vehementes las nuestras, eso sí...