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Entradas

CERVANTES BIEN VALE UNA MISA.

Hay una pareja esperando en la puerta de una iglesia, son las nueve de la mañana y no abren. Él lleva una mochila medio vacía, ella tiene el pelo recogido. Están impacientes y hace frío. La noche anterior compraron un libro de segunda mano en la librería de enfrente, esas librerías antiguas, familiares, de dos pisos, donde hay que llamar a un timbre antes de entrar. La pareja entró sorprendida, mirándolo todo como dos pueblerinos en su luna de miel. Al ir a pagar él preguntó, ¿Sería posible ver la tumba de Cervantes? Abren cuando quieren, pasaros en horario de misa pero es muy difícil, contestó el librero harto, supongo, de responder a la misma pregunta todos los días. Regresaron al hotel mirando el nombre de las calles, las placas de los edificios, las letras en el suelo, con la intención de madrugar, Cervantes bien vale una misa.  Ahora él está llamando al timbre del convento, por la puerta sale un tipo gordo diciéndole a los que parecen sus padres que se apresuren, que ha quedado …
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HIJOS DE LA DESFACHATEZ.

Uno de los mejores libros que he leído es Viaje al fin de la noche. Su prosa delirante y audaz, tiene un capítulo que me hizo estremecer, habla de París, de la guerra, de la tristeza, pero sobre todo de la desesperanza. Es un suicidio tomarlo en serio. Lo escribió un medicucho de entreguerras, obtuso, pesimista, antisemita. Tal era su antisemitismo, su odio, que escribió tres artículos diciendo cómo y porqué nos teníamos que librar de los judíos, exigiendo pogromos y holocaustos por doquier. Louis Ferdinand Céline, así su nombre, el que todo lo veía negro e irremediable, el que creía que Hitler había sido reemplazado por un judío debido a su ablandamiento, fue un tipo repulsivo, denigrante, asqueroso, pero capaz de escribir esa obra maestra de la Literatura. 
Quiero decir que antaño existían hijos de la desfachatez y el histrionismo y la repugnancia, que aún así eran geniales en su arte. Extremismos con calidad, de los que algo nutritivo se podía sacar. Talentos al servicio del mal. …

Si tú no fueras tan yo III y III.

Bruce Lee, Alejandro Magno, Evita, Jesucristo, murieron a los 33. No es mala cifra para dejar este mundo, pero eso ya lo sabes, incluso sé que este año tu adorada muerte rondará más que nunca por esa duermevela que arrastras en los ojos. Lástima que seas tan cobarde. A diferencia de ti, a esos personajes siempre los recordarán, pasen los años que pasen, sin embargo tú, apenas dejarás un recuerdo escondido en alguna plaza de alguna ciudad artificiosa y lejana, dos generaciones más y ¡pum! Nadie en la tierra o en lo que quede de ella sabrá que pasaste por aquí, con todo lo especial que te crees ahora. Y eso es lo que más te jode ¿verdad? Que se apaguen las luces, que no haya nada al otro lado, que tus huellas se desvanezcan con la primera ola. Te aterroriza. Aún así, sigues sin hacer gran cosa, es más, ya ni siquiera luchas, ya ni siquiera alzas la voz. Tienes una hoja en blanco, un libro inacabado, una puerta de salida, y no haces nada, pasas los días entre rutina y presión, entre obe…

CUANDO LOS RELÁMPAGOS SE CONVIERTEN EN CUENTOS.

A ti, que llevas el nombre de tu abuela,
cofre pirata rebosante de maravedís,
cenicienta que salta en su rayuela,
gallardete acercándose desde París.

Con patadas y volteretas de juerguista
vienes a timonear mi desorientada vida,
pese a que la escena fue pintura tenebrista
retuve el desmayo en tu corta bienvenida.

Porque antes de ti sólo tristeza y agonía,
y ahora todo serán sonrisas de colores,
juguetes parlanchines, decimos de lotería
premiados con el mayor de mis amores.

Las mejores canciones hablan de mujeres,
Barbie Superstar, Penélope, Marieta.
Nunca te arrepientes de lo que eres,
niña de papá, besuqueada bisnieta.

Aunque yo ande disperso
y no quiera salir en el encuadre
Nunca te faltará un verso
ni un beso de tu padre.

La felicidad de estos momentos
será imposible de olvidar,
cuando los Relámpagos se convierten en cuentos
para hacerte dormir y soñar.


    Marcos H. Herrero.

SIN DESEOS PARA EL AÑO NUEVO.

Todos los años por estas fechas suelo hacer balance, reflexiono con la impresión de que cada año la circunstancia, mi historia, empeora. Este año no puedo decir que he empeorado, sería una blasfemia, los cambios me trajeron quietud y bienestar, la monotonía anodina y precaria que nunca elegí. Tanto he cambiado que ahora mismo no sé ni qué coño escribir. 
No recuerdo cuando ocurrió, en qué desdichado mes de este año, quiero creer que a las puertas del otoño, pero ocurrió. Salí del camino marcado aceptando lo que la sociedad, esa tormenta sin relámpagos que todo lo enmohece, me impuso irremediable. Una rodilla en tierra, deseos inalcanzables y estúpidos, un horario que aprieta la garganta, una joya en la mano, otra responsabilidad que crece cada día, un chocolate con churros los domingos por la tarde, un paso cansado y marchito, el silencio en las reuniones, los sueños pisoteados por mi zapatilla, una nostalgia por lo que nunca podré ser, minutos eternos para llorar por no escribir. Re…

DISQUISICIONES ABRUMADORAS.

EL HABLA. 
Mi ritmo de vida me lleva a hablar con mucha gente a lo largo del día. No sé si lo han notado, pero hay una muletilla en el aire del habla que se adueña de una de cada tres frases. En ese sentido. El técnico que está instalando la fibra, el camarero que sirve otra copa, el profesor de universidad que da un discurso frente a sus abotargados alumnos, el entrevistado por un canal de noticias debido a una catástrofe, todos en algún momento dicen la famosa frase. Creo que ha acampado en nuestro vocabulario porque nos da rigor, prosopopeya, un poquito de lubricidad para la oxidada dialéctica. Sino fíjese, a mí me hace mucha gracia cómo intentamos hablar de una manera sofisticada, copiando palabras del vecino o añadiendo extranjerismos mal pronunciados. Rara es la conversación entre dos jóvenes en la que no se oigan palabras como, Youtube, Shopping, Backstage, Vintage, Trap. Resulta curioso oír estos extranjerismos perfectamente pronunciados a personas que ni siquiera hablan bien…

LÍBRAME SEÑOR

     Mejor hacerse fraile o tortillera          que encoñarse con una serranita            que te devora sin probar bocado. 
            J. Sabina. 

Líbrame señor del selfie tamizado
de aquellos que creen ser felices,
de la sonrisa falsa del falso diputado,
del vomitivo hashtag con varices.

Líbrame señor del analfabetismo
reinante en los círculos culturales,
líbrame señor del me da lo mismo
desayunar bacon que tamales.

Líbrame señor de babear frente
a culos digitales y tetas operadas,
líbrame señor de ser el fiel televidente
que comenta lo que hacen las manadas.

Líbrame señor del triunfo de la muerte,
del suicidio del poeta con hambruna,
de las escenas de la mala suerte
que escribí para tener algo de Fortuna.

Líbrame señor de novias y bodas al uso,
de vestir como el mediático maniquí,
líbrame de ser socaliñado recluso
en una mundanidad que jamás elegí.

Líbrame señor del enamoramiento ciego,
y de los desmanes de la suripanta,
prefiero hacerme fraile o labriego
que encoñarme con una puta …