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DISQUISICIONES ABRUMADORAS.

EL HABLA. 
Mi ritmo de vida me lleva a hablar con mucha gente a lo largo del día. No sé si lo han notado, pero hay una muletilla en el aire del habla que se adueña de una de cada tres frases. En ese sentido. El técnico que está instalando la fibra, el camarero que sirve otra copa, el profesor de universidad que da un discurso frente a sus abotargados alumnos, el entrevistado por un canal de noticias debido a una catástrofe, todos en algún momento dicen la famosa frase. Creo que ha acampado en nuestro vocabulario porque nos da rigor, prosopopeya, un poquito de lubricidad para la oxidada dialéctica. Sino fíjese, a mí me hace mucha gracia cómo intentamos hablar de una manera sofisticada, copiando palabras del vecino o añadiendo extranjerismos mal pronunciados. Rara es la conversación entre dos jóvenes en la que no se oigan palabras como, Youtube, Shopping, Backstage, Vintage, Trap. Resulta curioso oír estos extranjerismos perfectamente pronunciados a personas que ni siquiera hablan bien…
Entradas recientes

LÍBRAME SEÑOR

     Mejor hacerse fraile o tortillera          que encoñarse con una serranita            que te devora sin probar bocado. 
            J. Sabina. 

Líbrame señor del selfie tamizado
de aquellos que creen ser felices,
de la sonrisa falsa del falso diputado,
del vomitivo hashtag con varices.

Líbrame señor del analfabetismo
reinante en los círculos culturales,
líbrame señor del me da lo mismo
desayunar bacon que tamales.

Líbrame señor de babear frente
a culos digitales y tetas operadas,
líbrame señor de ser el fiel televidente
que comenta lo que hacen las manadas.

Líbrame señor del triunfo de la muerte,
del suicidio del poeta con hambruna,
de las escenas de la mala suerte
que escribí para tener algo de Fortuna.

Líbrame señor de novias y bodas al uso,
de vestir como el mediático maniquí,
líbrame de ser socaliñado recluso
en una mundanidad que jamás elegí.

Líbrame señor del enamoramiento ciego,
y de los desmanes de la suripanta,
prefiero hacerme fraile o labriego
que encoñarme con una puta …

ESCENAS DE LA MALA SUERTE.

Al salir de Barcelona, volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído y dijo:

- ¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias, aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas, aquí se escurecieron mis hazañas, aquí finalmente cayó mi ventura para jamás levantarse!

Oyendo lo cual Sancho, dijo:

- Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las desgracias como alegrías en las prosperidades, y esto lo juzgo por mí mismo, que si cuando era gobernador estaba alegre, ahora que soy escudero de a pie no estoy triste, porque he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, sobre todo ciega, y, así, no ve lo que hace, ni sabe a quien derriba ni a quien ensalza. 

     Cervantes.

Ya he dicho aquí que el Quijote es el libro de los libros, una fuente inagotable de sabiduría. Últimamente ando quejándome demasiado, más de lo habitual, que ya es decir, igual que don Quijote, al que nadie le puso e…

De los días sin ella, de los días sin ti.

I. 
Lo recuerdo todo muy doloroso, tan nítido que se me saltan las lágrimas. Recuerdo las frases hechas de la gente que no conozco, el ruido de aquellos que jamás volví a ver. Recuerdo tu silencio, el silencio de la persona que aún sigue a mi lado. Recuerdo que había una máquina de café y un viento que daba portazos, también un teléfono para llamadas de emergencia. Recuerdo el luto de parientes lejanos y pueblerinos, la visita fugaz de los conocidos, personas que ya la habrán olvidado. Recuerdo el Padrenuestro de la vecina, que llegó llorando y se marchó riendo. Recuerdo la desesperación al llegar a casa con la certeza de que nunca más volvería a estar allí con ella, y recuerdo tu cara a través de mis lágrimas, tu cara de impotencia y pena. Recuerdo los pequeños detalles, aquellos que más daño hacen. El cura pidiendo dinero, la enfermera abúlica haciendo de su trabajo un trámite, las escaleras de la iglesia, los crucifijos que no ayudan, la esquela en el portal. Pero sobre todo te re…

OTRO DÍA MÁS, OTRO DÍA MENOS.

Otro día más de pesimismo,
otro día más esclavo de la prisa,
otro día más que el bruxismo
estrecha mi rebuscada sonrisa.

Otro día más agachando la cabeza,
al policía que amenaza con multa,
al jefe mediocre convertido en alteza,
al médico borracho en su consulta,
al jugador que frente a mí nunca pierde,
y a ese conductor que pita e insulta
por dos segundos de un semáforo verde.

Otro día más de mal humor,
otro día más ignorándome la fortuna,
otro día más que no sé de qué color
son los zapatos de la luna.

Otro día más con el libro de autoayuda,
con una oferta colgada del pellejo,
con cansancio de un verso de Cernuda,
con el carácter y las manos de viejo

Otro días más sin leer a Cervantes,
a Virgilio o la geografía de este planeta.
Otro día más sin huesudos rocinantes
trotando alegres por la cuneta
hacia un horizonte de cartón.
Otro día más siendo vulgar marioneta
de la eterna insatisfacción.

II.

Otro día menos de existencia,
otro día menos de camino por el mundo.
Otro día menos para dej…

BRINDO POR USTEDES V.

Queda ya poco de aquel chico que se hizo con un blog absurdo y lo llamó Relámpagos, queda ya poco de aquel blog absurdo llamado Relámpagos. Yo era un joven incendiario que huía de la policía y la mundanidad queriendo ser distinto, no parecerme a toda esa gente que aparecía feliz en las fotos de mis redes sociales se convirtió en mi mayor objetivo, lejos de eso no había demasiado. El verano de hace cinco años no fue tan malo como para construir un blog, al menos no lo recuerdo de tal guisa, hubo besos, soledad, mar. Sin embargo me dio por hacer un espacio para vengarme, a través de letra mal escrita y con ínfulas de poeta, de todo aquello que una vez me hizo daño. Digamos que de esa amalgama surgió el primer latido de Relámpagos. Así que escribí todo lo que pude, y cuanto más escribía más daño me hacía, hasta llegar a hoy donde el daño ya es irremisible.
Me eché a los caminos, con unas cuantas rimas como adarga, con una prosa mimbreña de rocín, igual que un don Quijote apresurado en d…

TINIEBLAS.

Quiero que la muerte me traiga un Relámpago sin súplicas. Quiero que ese Relámpago sea lo último que vea en esta vida.

Un relámpago que alumbra una habitación azul. Desde la cama una niña tiembla agarrada a su peluche favorito, observando, tal vez, un armario lleno de endriagos invisibles.

Luego, oscuridad.

Un relámpago que cae en el mar prestándole un segundo de luz azul a peces de colores, arrecifes indómitos, tesoros llenos de algas, tiburones que merodean, sangre de pescadores y la espuma de un oleaje silencioso.

Más tarde, oscuridad.

Un relámpago que ilumina la noche y sus murciélagos, la noche y sus díscolos sobreperfumados que intercambian mentiras por ratos de amor gratuito, la noche y sus doncellas, que regresan a casa con el virgo revalorizado.

Otro trago más y oscuridad.

Un relámpago que enciende el escaparate de un supermercado donde dos encapuchados disparan al tendero llenando de sangre pilas en oferta, chicles con sabor a menta, paquetes de tabaco. La luz aguanta un seg…