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Mi American Beauty.

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 Para Lester Burnham.   Para Kevin Spacey.  Para mí.  Vive el mejor momento del día en la ducha. Mira a los vecinos gays por la ventana mientras tu mujer poda las rosas del jardín. Vete al trabajo dormido en el asiento de atrás. Y llega tarde, y se un perdedor. Renuncia a tu trabajo tras catorce años de sumisión, chantajea al jefe para conseguir una buena indemnización. Lanza el plato de espárragos contra la pared. Compra marihuana al vecino desequilibrado. Y fuma porros en el garaje. Enamórate de la amiga ninfómana de tu hija, haz pesas para llamar su atención. Que todas las noches caigan lentos pétalos de rosa desde el techo de tu habitación. Y rompe el sofá italiano. Gasta tu dinero en el coche que siempre quisiste. Recuerda no acordarte de un tipo como tú. Búscate un trabajo sirviendo hamburguesas; para tu mujer y su sonrisa, para el rey de las inmobiliarias. Y ten la capacidad de sorprenderte a ti mismo. Mira una f...

Los versos del pesimista.

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La desesperanza cuando comienza el día, la falta de sueños y las faltas de ortografía. El Mercedes rimbombante del empresario que rompe el curriculum de otro becario. El liberal que mata a su novia por celos, el nieto que no visita a sus abuelos. La justicia, marioneta de la mano pudiente, el político que roba, que mata, que miente. La hipoteca, el atasco, la tormenta, una partida de mus con baraja grasienta. Sálvame y su estratosférica cuota de pantalla, la cultura valiendo lo que vale la quincalla. El matarife frente a un animal que cocea, la prisa y el olvido devorando a Dulcinea. El tropiezo en la acera, el mensaje de tu ex, tu equipo que no gana, las modas de Inditex. La vecina de arriba y sus tacones, las máscaras que no inician revoluciones.  El déspota, el egoísta, el mercenario, otro número tachado en el calendario. Las tetas operadas en portada de revista, la soga trenzada de este sistema capitalista. Alguien tira hermosos versos a la basura, alguien cree que escri...

Poema por la venta de mi alma.

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Una vez puse un anuncio en el periódico; Se vende alma de segunda en buen estado, con alguna grieta pero a precio módico, calidad indiscutible, lo mejorcito del mercado. Respondió una chica idéntica a Ana Bolena, practicante de la más refinada brujería, dijo necesitar almas de hombres en pena para un máster sobre escobas y herejía. Prefirió seducir a otro en la verbena que pagar la mitad de una quincena, la bruja estafadora sólo quería llevarse gratis mi pobre mercancía. Un vampiro experto en almas virginales envió desde Transilvania su proposición; "Te ofrezco los más preciosos metales si me dejas libar tu ánima de garrafón." Asaltaron su castillo un par de criminales con antorchas, plata y ajo a raudales, una certera estaca en el corazón mandó al traste la negociación. Apareció en mi puerta un viejo con cayado necesitado de almas rotas para su doctrina. "Firmaré lo que quieras ante tu abogado a cambio de unos tragos en la cantina." Pude ser dueño de un marquesado ...

Querido Mr Jeiter.

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En los años que lleva respirando este bendito blog habrá tenido cuatro o cinco enemigos, eso que ahora llaman Jeiters. Mis palabras corren muy poquito así que esos números se me hacen demasiado. No entiendo muy bien cómo alguien bajo el amparo de un anónimo puede escribir comentarios groseros en un blog que nadie lee. O bien esa persona disfruta de una ociosidad desmedida, o bien yo le he ofendido en algún tramo de la vida (no voy a entrar en tema de envidias y demás bajezas humanas). Diré que ambos casos me inquietan, será este el tiempo que nos ha tocado vivir, por eso he creado esta entrada como respuesta a todos mis Jeiters, aquí pueden volcar sus vómitos radioactivos y malolientes hacia mí, les haré el mismo caso que le hago a los diez mandamientos de nuestro señor.  El primer enemigo de Relámpagos escribía anónimos diciendo lo mala que es mi letra. El segundo lo mismo, el tercero lo mismo, siempre bajo la protección del anonimato, así de valientes son ellos, o ellas....

La vida que me estoy perdiendo.

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Los extemporáneos rayos de sol que estallan temprano en las carrocerías de los coches. Un río quieto y amarillo. El humo de la inacción necesaria. Un libro de portada azul en las estanterías de la biblioteca. El mar ancho y cárdeno, cárdeno y distante. Las historias de un edificio en ruinas. Una siesta de recibo. Un niño que cruza la calle ajeno al dolor del mundo. Tu sonrisa blanca e inocente. La ropa tendida en los balcones. Una flor que espera en la acera, quizás al otoño, quizás a un enamorado. El viento que mece las hojas parduscas de los árboles. La luz parpadeante del ascensor. Una chica en bicicleta. El chismorreo en la cola del supermercado. Los gritos vehementes y achispados de ciertos bares. El silencio de un pasillo aterrador. La rápida huida de la tarde y los juegos a la salida del colegio. El tesoro encerrado en los ojos de unos gatos callejeros. Un tren veloz y ruidoso que escapa de esta ciudad. La letra apagada en el rótulo de neón. La tinta de los tatuajes q...

Las banderas se parecen, las personas tampoco.

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Informa el móvil de los viandantes, ruido de sables, de pelotas de goma, los votos prenden como prendió Roma en un festín de pavesas asfixiantes. Abrir las redes sociales es ver sangre hirviendo contra sangre ciudadana, el odio sacando en volandas a una anciana que se rebela contra el poder. España es una desahuciada y un viejo iracundo, un avispero ruidoso de políticos subnormales, un huérfano de padre y una tolerancia en pañales que canta el cara al sol desafinando contra el mundo. El miedo y los ideales cortan como un bisturí, el policía con ganas de matar, el ciudadano con ganas de votar, nadie nos sacará del estás conmigo o contra mí. Mañana cuando acabe este siroco, compraremos tiritas en la farmacia, perdedores y esclavos de una falsa democracia. Las banderas se parecen, las personas tampoco.        Marcos H. Herrero.

Reflexiones por el acicalamiento de Relámpagos.

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A veces, nos imponemos cadenas innecesarias. A veces, esas cadenas sostienen hipotecas y neveras medio llenas. Hace tiempo mi reflejo volvió a estamparse con el graffiti que corona esta entrada, pensé: "Mis sueños están cancelados por arrastrar grilletes forzosos." Aún así escribí unas palabras rimadas, hoy ya no llego ni a eso y Relámpagos, al igual que mi vida, se ha convertido en un viejito al que nadie visita, que recuerda tiempos mejores con nostalgia perjudicial, que mira por la ventana cómo el verano se despide haciendo un gesto fugaz al espejo retrovisor. A veces me pregunto el porqué de tanto fracaso, veo escritorzuelos mediocres que publican basura en redes sociales y me pregunto, "¿Seré yo uno de esos seres?". Sin duda la respuesta hoy es afirmativa, he defraudado a muchos, también a la Literatura. Vivo en un callejón sin salida ornamentado con una rutina berroqueña, incluso me ha llevado dos días escribir estas palabras. Por más que busco no e...